2011/12/30

El mercado de la traducción en 2011


Este año me propuse una meta: dar a conocer a la mayor cantidad posible de traductores las posibilidades que ofrece el mercado. Mi idea era darles a conocer cómo ha cambiado el mundo, cómo ha cambiado la sociedad y cómo han cambiado las exigencias para los traductores. Pero no solo eso, sino también dar a conocer qué oportunidades están ahí, qué clientes necesitan nuestros servicios, pero no saben que nosotros podríamos ayudarlos, entre otras reflexiones. Es decir, que los cambios que estamos experimentando no tienen por qué ser negativos cuando miramos la situación con altura de miras.

Todo lo vivido el año 2011 me ha corroborado que todavía tenemos una gran misión por delante como industria de la traducción, la que intentaré resumir en los siguientes puntos:

a)     Desafíos.

El volumen de información crece con mayor rapidez día a día. La globalización sigue abriéndose camino en todo el mundo. A simple vista las perspectivas para nuestra industria son auspiciosas… y, general, ¡lo son! Ahora, enfrentamos también desafíos importantes: volumen excesivo (para el tamaño de la industria), acceso (pues la información traducida solo llega a los mercados con dinero) y personalización (dado que es necesario para que la información destaque entre el constante bombardeo que sufrimos).
Todavía tenemos a toda una industria tratando de hacerse cargo principalmente del primer desafío (es decir, captar cada vez más clientes), pero hay pocas iniciativas para el segundo desafío (un ejemplo sería Rosetta Foundation) y también pocos proveedores que están trabajando en el tercer desafío: ¡personalizar, personalizar, personalizar!

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b)    Conceptos.

Todavía seguimos, como industria, con importantes confusiones en conceptos fundamentales: calidad y localización, por ejemplo.
Desde el año 2009 que hago charlas sobre el tema de la calidad y siempre el intercambio con la audiencia ha sido útil. He visto una evolución desde considerar como calidad solo el aspecto lingüístico hasta considerar también el aspecto funcional; es decir, la calidad del servicio. Sin embargo, veo que todavía se habla de la traducción como un “commodity”. Eso puede significar que han comprendido el concepto de calidad del servicio, pero aún no tienen una estrategia u oferta de servicio clara.

Por otra parte, este año trabajé mucho para dar a conocer la localización a los traductores.
Me asombró mucho descubrir que todavía hay muchos traductores que no saben a qué se refiere la localización y otros tienen un concepto parcial.
La definición que se usa en el mercado es la de LISA: adaptación lingüística y cultural de productos de software y su documentación para la comercialización en un mercado (región, idioma y cultura) en particular.
Bueno, cuando yo presentaba esta definición muchos traductores habrían los ojos grandes como platos porque ellos entendían que era la adaptación de una variante de un idioma dado a otra variante del mismo idioma. Por ejemplo, adaptar del español de Chile al español de Argentina.

Ahora, en mi opinión, la definición de LISA también se queda corta porque, a mi parecer, la localización está en todos lados. En el caso de los productos, estos se localizan todo el tiempo… ¡y no solo los de software! Mira a tu alrededor: restaurantes de comida china (que en cada país tiene sabores distintos), conciertos, productos de cuidado personal, discursos y presentaciones de personalidades importantes, etc.
Es decir, yo veo que la localización es mucho más compleja de lo que se piensa (cuando se hace bien, por cierto) y toca muchas otras disciplinas: traducción, interpretación, comunicación intercultural, marketing, publicidad, estrategia, sociología, psicología (incluida neurociencia cognitiva), lingüística computacional, etc. Cada producto y cliente presentará además sus propios desafíos y nos exigirá otro tipo de conocimientos.

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c)     Temor.

Lamentablemente, todavía existe mucho temor ante los cambios que estamos enfrentando. Algunos se van al otro extremo y piensan que todo seguirá como antes. He escuchado, en los dos extremos, tanto a traductores como a empleados y dueños de empresas de traducción y localización.
Mi opinión es que las cosas no seguirán como hasta ahora, pues los cambios que estamos percibiendo son globales. Hablaré más sobre esto en el siguiente punto.
Tampoco creo que haya razón para sentir temor, aunque sí una preocupación constructiva que nos impulse a hacer cosas distintas (innovar) y a descubrir y decidir nuestro rol en estos nuevos escenarios (relevancia).

En este punto me gustaría recomendar, humildemente, no temer ni demonizar nada ni a nadie. Lo veo como un círculo vicioso: si demonizo algo, me atemorizo y me alejo y, por ende, pierdo oportunidades. Al conocer lo que me atemoriza puedo descubrir dos cosas: 1) que me beneficie; 2) que no me beneficie. En el primer caso, habré identificado una oportunidad o algo que me puede cambiar la vida para bien y en el segundo, ya estaré advertido e informado. Es fundamental estar informado de cara a nuestros clientes, los que no se van a tragar que yo les diga: yo ofrezco mayor calidad. Y volvemos a qué es calidad y para quién.

Cuando el cliente tiene un concepto de calidad que no entendemos, la verdad es que “nuestra” calidad les da lo mismo si no le entregamos la “suya”. Esto abre oportunidades de agregar valor con “nuestra” calidad porque tampoco hay que dejarla de lado, pues también tenemos responsabilidades culturales. Pero si no entregamos lo que el cliente entiende por calidad, perdemos al cliente. ¡Así de simple! 
En resumen, podemos entregar la (calidad) "suya" o, bien, la "nuestra" y la "suya", pero no solo la "nuestra".


El problema, a mi parecer, es que muchos profesionales independientes y empresas tienen una idea tan fija de cómo prestar el servicio que no siempre logran entender al cliente ni ser lo suficientemente flexibles. A algunos la verdad es que sinceramente no les interesa entender al cliente (porque no tienen internalizado el concepto de servicio al cliente), sino que quieren hacer el trabajo a su manera (y pobre del cliente que se le ocurra sugerir algo), que les paguen y adiós. Luego, muchos piensan que el cliente se va exclusivamente por razones económicas, cuando las razones para dejar a un proveedor van más allá de eso. Y es entendible: siempre es mejor culpar a alguien más (el que cobra más barato o la traducción automática, por ejemplo) que hacer los cambios en nuestra estrategia y oferta de servicios. Sin embargo, lo más fácil de cambiar es lo que está bajo nuestro control así es que ¡comencemos por ahí!
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d)    Contexto.

Voy a abordar este punto desde dos enfoques:
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1)  Contexto de los cambios. Los cambios que está experimentando la industria de los servicios lingüísticos no son aislados ni rarezas. Al contrario, están alineados con potentes tendencias mundiales que están cambiando nuestra sociedad y certezas más arraigadas. Esto hace que muchas luchas por mantener el statu quo tengan pocas posibilidades de éxito porque, ciertamente, el mundo ya no es lo que era cuando partiste en esta profesión o mercado. Los esfuerzos debieran estar puestos en identificar las oportunidades y en redescubrir la relevancia de nuestro rol.
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2)     Contexto del servicio. Todavía me sorprende que cuando les doy un texto para traducir a un grupo de traductores, estos comiencen a poner palabras sin preguntar quién es el cliente y a qué audiencia o mercado va destinado. Cuando no contamos con esa información, ¿cómo podríamos ofrecer algo de calidad? Ahí se nota que el concepto de calidad no está internalizado. 


     Es hora de entender que traducir no se trata solo de pasar las palabras, ni siquiera solo de pasar las ideas, de un idioma a otro, sino de pasar de una cultura a otra y aún más, de un segmento de mercado (de una cultura) a otro (de otra cultura). La clave está en personalizar la información, sino ¿en qué nos vamos a diferenciar de las máquinas?
Cuando hablo con conceptos de marketing entre los traductores algunos sienten rechazo porque odian el marketing. El tema es que si vas a ser un traductor profesional (en vez de uno voluntario que no cobra por sus servicios) vas a tener que hacer las paces con el marketing. Después de todo, el nuevo marketing (social) se parece cada vez más a la traducción de antaño (esa donde se traducían culturas y visiones de mundo).
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e)     Innovación

Siempre hemos sido una industria dependiente de otras, lo que no es negativo per se. Sin embargo, creo que es hora de erigirse como una industria más completa con aportes de todos los ámbitos: investigadores que se conecten las teorías con las nuevas tendencias y elaboren nuevos postulados; empresas que destinen mayores recursos a la I+D en nuestras áreas de interés; traductores, intérpretes, correctores y lingüistas que se capaciten continuamente para que sus habilidades sean relevantes para las nuevas realidades; organizaciones que generen lazos entre todos estos mundos para crear conocimiento (no sólo desde la academia, sino también desde el mundo profesional).
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f)     Relevancia.

Es hora de que todos (de esta y otras industrias) pensemos más allá de mantener nuestra fuente de sustento en constante crecimiento… ¿hasta qué punto somos relevantes en este nuevo mundo que se está creando? Defender nuestra postura solo motivados por causas económicas me parece que no tendrá cabida en el futuro. Todos queremos ser bien remunerados por nuestro trabajo y nuestros esfuerzos, pero no por ello tenemos licencia para perjudicar al resto en este afán.

El éxito para las empresas del futuro (y las microempresas que constituyen los profesionales independientes) está ligado a la relevancia que tendrán para mejorar las condiciones de vida del resto. El valor de sus servicios estará alineado con el aporte que hagan para mejorar su entorno.

Algunos pueden pensar que esto es una ilusión, pero los invito a repasar los movimientos sociales que han surgido a lo largo del año 2011. Sin duda, algo está cambiando desde adentro y el que se alinee con esa fuerza va a ser un traductor exitoso en el futuro.
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2011/09/13

El futuro de la industria de la traducción



En 2011 estuve de panelista en The Future of the Industry Panel en el marco de la 7 Language & Technology Conference (Parte 3)


El tema del futuro de la industria no es un tema fácil de abordar porque genera muchos anticuerpos así es que, en primer lugar, felicito a los panelistas por atreverse a hablar de estas tendencias y a dar su opinión. Eso es algo que me gustaría destacar porque es importante que se entienda la idea del panel: dar nuestra opinión acerca de cómo va a cambiar la industria en los próximos años


La mayoría de estos temas no son populares entre los traductores porque les generan temor: traducción automática, crowdsourcing, amateurs que entran a competir con los traductores profesionales, requisitos de calidad cambiantes, precios con fuerte tendencia a la baja, etc.


En mi opinión, estos temas no siempre son agradables de conversar, pero es absolutamente necesario hablar sobre lo que está pasando. Si no los abordamos, perdemos nuestra oportunidad de que los cambios nos afecten para bien.


Las reacciones fueron diversas, pero se podrían clasificar en tres grupos:


1) Grupo del escepticismo: los que juran que todo seguirá igual y que estamos perdiendo el tiempo hablando de estos cambios.


2) Grupo de la negación: los que rechazan los cambios porque tienen miedo y preferirían no hablar de ellos.


3) Grupo en búsqueda: los que están buscando oportunidades; es decir, los que saben que las cosas están cambiando, pero piensan que el cambio los puede beneficiar si reaccionan rápido… o al menos más rápido que el resto (¡lo que no es tan difícil!).


Yo trato de que logren ver el tercer punto, pero es un proceso individual... después de todo, yo también pasé por las fases previas (escepticismo y negación).


En mi opinión, es cosa de tiempo… procesar los cambios no es fácil, nunca lo ha sido, pero finalmente lo hacemos. Es mejor dejar de ver los cambios como enemigos y estudiarlos para ver en qué nos podrían beneficiar. El que busca, ¡encuentra!


¿Mi aporte?


Hubo una pregunta que le hice a la audiencia: si les preguntara ahora si quieren energía libre y limpia; es decir, librarnos del petróleo, ¿no dirían que sí? Entonces, ¿por qué condenamos como demonios a los que buscan que la comunicación multilingüe deje de ser un servicio tan trabajoso, caro y, por ende, elitista?


Lo que yo observo (más allá de que esté de acuerdo o no) es que la comunicación multilingüe se está democratizando… las personas se están atreviendo a entrar en un terreno que antes era solamente de profesionales con el fin de poner accesible la información: las personas ya no desean esperar años para acceder al contenido, las personas ya no desean tener una carencia inhumana de información, las personas desean poder costear el acceso a la información en distintos idiomas. Hoy en día, muy pocas personas (naturales) pueden pagar las tarifas de un buen traductor (las pagan, principalmente, las grandes y medianas empresas, además de los gobiernos).


Yo no creo que la solución a este problema sea bajar, aún más, las tarifas de los traductores… es mucho más complejo que eso, porque aunque los traductores cobraran un centavo por palabra, y todos los traductores del mundo trabajaran en este gran proyecto, aún así quedarían muchas palabras sin traducir.


Así es que creo que es mejor dejar de pensar como víctimas, entender el problema de raíz y decidir qué rol queremos desempeñar en esta industria en el futuro. En mi opinión, hay espacio para todos en el «mundo multidimensional de la traducción», como suelo llamarlo. El tema es que una cosa es que haya espacio y otra, que demos la talla.


Ahora, cómo se logra identificar ese espacio y cómo se accede a él es un tema que da para algunas horas de capacitación. Por ahora, les dejo planteadas algunas preguntas que me ayudaron a encontrar mi rumbo: ¿dónde son necesarias mis competencias? ¿Dónde es relevante lo que puedo hacer? ¡Es hora de ser creativos! 


¡Así de simple y difícil a la vez! 

2011/08/13

Mobile Medical Translation App (Interpretation in fact)

Today I found this video and I really needed to share it.
This remember me what I read a few years ago: major innovations in the language industry come from people/companies outside the industry.

In my opinion, the most interesting thing about this App is that it's completely free and it was born from a real problem: how to communicate with patients who speak languages other than English? The Mobile Medical Translation App, called MediBabble, made its debut in last April and it has been very successful until now.

As 90% of medical diagnosis come from medical history, the communication between a medical provider and their patients is critical. Nowadays, large cities around the world have multicultural population with different backgrounds, which is a challenge for medical providers.

MediBabble uses a symptom-based approach that gathers information about the current complaint, such as cough. Then it uses closed-ended questions to elicit yes/no answers or gestures from the patient, who can then point to certain body parts or dates on a calendar, for example, to convey the date a problem began.

In this way, MediBable helps practitioners to communicate with their patients and help them to make a diagnosis.

As MediBabble considers patient safety a primary concern, all of the app’s phrases were written and reviewed by the team for accuracy and cultural appropriateness. The team includes UCSF faculty, doctors and medical translators.

One of the creators mentioned that MediBabble used medical interpreters to record the voices available in the App (probably the same medical "translators" included in the team). Interestingly, all interpreters are females because apparently their voices were clearer than male ones.

MediBabble is available in five languages at the moment: Russian, Spanish, Cantonese, Mandarin and Haitian Creole. The next five languages to be added are French, German, Hindi, Urdu and Arabic.

Not all is new here. Guess who founded the project? Apple, Google and Twitter. Outside players who are interested in innovation.

I really hope we start innovating more INSIDE the language industry. We need to remember that our main purpose (to be relevant in our society) is to communicate! And the way people communicate is changing very quickly so why don't change our way of doing things?

People need more information in less time and in a more affordable way. And this doesn't mean to "charge less" for what we do now. That is easy and rather stupid. :-)

In my opinion, we need to understand that we are here to serve first (i.e. communicate), charge second. We need to help (really help!) to be relevant in our changing world.
 
Translator